Del 8 al 11
de este mes, los amantes de la lectura han podido disfrutar en Tarifa del I
Encuentro de Novela Romántica.
La idea
surgió de Sonia Moreno, escritora a la que muchas conocéis por Lucinda Gray y
por sus novelas (entre otras Lady Ana con amor y Mi señor de Tafalla). Con la
ayuda inestimable de Juan Antonio Torán, Concejal de Educación, lo pusieron en
marcha.
Centrado en
la figura de Jane Austen, se han proyectado películas como Orgullo y Prejuicio,
Sentido y sensibilidad y Persuasión.
Lola Rey,
invitada al evento, me hizo el honor de dar mi nombre para asistir a la última
jornada. ¡Gracias, Lola!
Así que
hacia allá nos fuímos (me acompañó gustoso mi marido, no le quedaba otra), con
un madrugón porque el AVE salía a las 7 de la mañana. Al llegar a Málaga nos
encontramos con una pareja encantadora, Sonia y su chico, Javi, que se tomaron
la molestia de ir a buscarnos a la estación. Como imaginaréis, charlamos de
todo durante el trayecto.
Sonia nos había
reservado un hotel que nos encantó. Pequeño, todo blanco, que olía a sándalo,
de los que me gustan. Parecía que estábamos en Marruecos.
Vueltecita
al lado del puerto, nos tomamos unas tostas sabrosísimas, y a las 7 de la tarde
nos acercamos a la Biblioteca
de Tarifa, un edificio precioso, estupendamente montado, donde se celebraba el
Encuentro.
Allí, por
fin, tuvimos la suerte de conocer a Lola Rey, escritora que publica El final
del invierno y Escándalo en ebook con Zafiro, y que ha publicado también con
Vestales en papel. Estaba hecha un flan, pero le duró poco el nerviosismo en
cuanto acabó la película y se dio por abierto el debate. Además, iba acompañada
de su marido y sus dos niños, que fueron un encanto.
En el
debate se habló de romántica, claro está, de proyectos, y nos reímos muchísimo.
El público que asistió nos arropó con cariño y desde aquí les doy las gracias
por hacernos sentirnos cómodas y en casa.
Tras el
evento pudimos disfrutar de unas copitas en un mesón cercano donde aprovechamos
para seguir conociéndonos y charlar con las personas que se habían acercado. El
finito estaba delicioso.
Cenamos en
un restaurante muy típico de Tarifa y nos dimos otra vuelta más por esa ciudad
repleta de magia, desde donde veíamos África.
Llegaba el
día del regreso y, a regañadientes, porque nos hubiera gustado quedarnos más
tiempo, nos montamos en el coche de Sonia para ir hasta Los Barrios, donde nos recogería Lola para acercarnos a
Málaga.
Nos
perdimos. Vaya si nos perdimos. Eso sí, vimos toooooooda la zona de los
Barrios, muertos de risa, antes de encontrarnos con Lola, que a cada dos por tres nos llamaba al
móvil para ver dónde diablos estábamos. Una odisea en la que nos pasamos un
rato inolvidable.
En Los
Barrios estaban de Feria, como la de Sevilla, con casetas, vestidos de
volantes, caballos engalanados, música y atracciones. Y claro, aprovechamos la
ocasión, nos bebimos unas copitas y probamos el pescaíto frito, el jamón y el
queso. Estaba todo buenísimo, daban ganas de seguir con las copas, pero el AVE
no esperaba. Así que nos despedimos de Sonia con tristeza y tomamos carretera.
Aún tuvimos
tiempo, antes de la salida del tren, de disfrutar un café con Lola.
¿Qué me he
traído de Tarifa?
Dos días
maravillosos, una placa preciosa que nos regalaron, un libro dedicado por
Sonia, un colgante chulísimo y un marca páginas con forma de mariposa que me
regaló Lola, el recuerdo de dos hombres encantadores que nos sufrieron, el de
dos niños que son un encanto, el buen hacer de Juan Antonio y sus colaboradores
(que podrían dar clases de buen estilo y educación a unos cuantos). Y sobre
todo, el cariño de las personas, que es lo más importante y que recordaremos
siempre.
Gracias a
todos ellos por unos días de ensueño.
¡¡¡Se me
olvidaba: los hombres de esa zona de España, son guapísimos!!!
Os dejo dos
enlaces de prensa que hablan del Encuentro.